Al igual que el resto de los virus, el VIH depende de las células "huesped" para multiplicarse. El VIH utiliza las células CD4: un tipo de leucocitos que forma parte del sistema inmunitario.
El VIH penetra en primer lugar en la célula CD4.
Una vez en su interior, el material genético del virus se inserta en el ADN de la célula CD4. Cuando se copia el ADN de la célula "huesped", el material viral se copia a la vez. En este punto, el VIH necesita una enzima específica, la transcriptasa inversa
.
Estas proteínas del VIH son segregadas como moléculas de cadena larga, que, a continuación, son cortadas en trozos por otra enzima, la proteasa
. Las pequeñas partículas de proteína resultantes se unen para formar nuevas y virulentas copias del virus original; se extienden para infectar nuevas células "huesped" y repetir este ciclo de multiplicación una y otra vez.
Transmisión del VIH
El VIH se trasmite por medio de los fluidos corporales, especialmente la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna. Existen tres métodos distintos de transmisión del VIH:
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Contacto sexual sin protección con una pareja infectada
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Contacto sanguíneo por medio de transfusiones sanguíneas infectadas o el uso compartido de agujas contaminadas (drogadictos)
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De una madre infectada a su hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia
Una persona no puede infectarse por un contacto físico casual, la tos, un estornudo o un beso, ni por usar un aseo compartido, cubiertos o vajillas ni por consumir alimentos y bebidas servidas por un sujeto con VIH; no se contagia por la picadura de los mosquitos ni otros insectos.