La visita al médico

Su médico

Ver a un familiar o amigo con demencia o enfermedad de Alzheimer supone una gran preocupación, angustia y confusión. El paciente o su familia no suelen reconocer claramente la enfermedad en las primeras etapas. Se dan cuenta de que algo va mal y los síntomas son motivo de confusión e irritación. La autoestima de los pacientes se resiente y no quieren admitir que pueden tener un problema.

Normalmente, el paciente no acude al médico por sí solo y convencerle para que lo haga puede ser una difícil tarea si no quiere reconocer que algo va mal. En estos casos puede ser necesario contar con la ayuda del médico para convencer al paciente de que necesita atención.

Preparación de la visita

Pida cita con el médico y, si es posible, anote los síntomas. La información facilitada le ayudará al médico a realizar una evaluación más rápida.

Al anotar los síntomas de su familiar, podría ser útil contestar algunas preguntas como las siguientes:

  • ¿Ha observado algún cambio en los patrones de sueño y vigilia?
  • ¿Cómo le funciona la memoria? ¿ha observado mejoría? ¿es capaz de seguir las conversaciones?
  • ¿Puede expresarse por sí mismo? ¿se relaciona socialmente?
  • ¿Cómo se desenvuelve con sus obligaciones y tareas?
  • ¿Ha notado algún cambio de personalidad?
  • ¿Se desenvuelve bien con los quehaceres domésticos?
  • ¿Cómo reacciona ante la familia y amigos?
  • ¿Consigue encontrar las cosas que busca?

 La colaboración por parte de la familia y amigos puede ser útil para preparar las respuestas, y si el paciente está dispuesto debería participar en este proceso.

La historia clínica: punto de partida para el médico

El médico necesitará conocer la historia clínica y para ello sería útil que le facilitara información, indicándole los siguientes datos acerca del paciente: si ha observado algún cambio en los patrones de sueño y vigilia, cómo le funciona la memoria, si ha observado alguna mejoría y es capaz de seguir las conversaciones, si ha sufrido algún accidente cerebrovascular o lesión cerebral, si padece alguna cardiopatía o enfermedad vascular, si algún otro miembro de la familia padece demencia o enfermedad psíquica, y si está tomando alguna medicación y el motivo de ello.

Pruebas iniciales

En base a la información facilitada por usted, el médico realizará en primer lugar una exploración física y neurológica, seguidas normalmente de otro tipo de controles como análisis de sangre y pruebas psicométricas y, en ocasiones, cumplimentación de cuestionarios y algunos ejercicios. Esto le ayudará al médico a evaluar el grado de afectación del paciente. El Examen Mental Breve es una prueba neuropsicológica utilizada habitualmente. Este procedimiento puede crear cierta tensión en el paciente dado que, al hacer aflorar los problemas, el paciente puede sentirse avergonzado o incluso desesperado (sobre todo si están presentes los familiares y no se han comentado los problemas previamente). Ponerse en el lugar del paciente y actuar con tacto son dos importante aspectos para conseguir que el paciente no se de por vencido.

En ocasiones el médico realiza también un electroencefalograma (EEG) o pruebas diagnósticas por imagen como, por ejemplo, tomografía nuclear (resonancia magnética), que permiten visualizar las capas del cerebro o incluso sus funciones (p.ej., la tomografía por emisión de positrones, TEP).

Diagnóstico

¿En qué consiste el diagnóstico?

Los pacientes con demencia no acuden normalmente al médico por iniciativa propia, motivo por el que es tan importante el apoyo de los familiares dado que sus informaciones pueden facilitar el diagnóstico. El médico realizará una exploración general física y neurológica además de recopilar la historia clínica.

Se realizarán también otras evaluaciones con la ayuda de pruebas psicométricas, cumplimentación de cuestionarios y algunos ejercicios. Todo esto contribuye a determinar el grado de afectación del paciente. Como parte de la exploración neurológica es habitual utilizar, por ejemplo, el cuestionario MMSE (Mini-mental) o el Test de los 7 minutos (7MT). Este procedimiento puede crear cierta tensión en el paciente dado que, al hacer aflorar los problemas, el paciente puede sentirse avergonzado o incluso desesperado (sobre todo si están presentes los familiares y no se han comentado los problemas previamente). Ponerse en el lugar del paciente y actuar con tacto son dos importantes aspectos para conseguir que el paciente no se de por vencido.

El papel de la familia en el diagnóstico

Las personas con las que el paciente se relaciona son la fuente de información principal. El médico hablará con ellas para recopilar la historia clínica del paciente, conocer posibles enfermedades similares en familiares del paciente, desarrollo de los síntomas actuales, limitaciones relacionadas con la vida diaria y posibles alteraciones de conducta o señales de peligro.

Pruebas de laboratorio

Parte de la exploración incluye pruebas de laboratorio. En algunos casos, se realizarán también un electroencefalograma (EEG) o pruebas diagnósticas por imagen como, por ejemplo, tomografía computarizada (TAC) o resonancia magnética nuclear (RMN)que permiten visualizar las capas del cerebro o incluso sus funciones (p.ej., la tomografía por emisión de positrones, PET).

En el marco diagnóstico, es importante informar adecuadamente a los familiares acerca de las posibles causas de la demencia y sobre los resultados de las pruebas a fin de obtener una impresión satisfactoria de los pasos que se han dado. No es una buena práctica que el médico trate de restar importancia dirigiéndose a los familiares con frases como "es propio de la edad o simplemente parte del envejecimiento".

El paciente tiene derecho a conocer su enfermedad

Todo el mundo tiene derecho a ser correctamente informado de un diagnóstico médico y esto es así aun cuando se trate de diagnósticos difíciles de asumir como, por ejemplo, en el caso del cáncer o el SIDA. Esto podría permitirle al paciente decidir cómo quiere emplear su tiempo o tomar sus decisiones de cara al futuro. Existe una división de opiniones entre los médicos respecto a la comunicación del diagnóstico de demencia. Al comunicar el diagnóstico se han de comentar también los siguientes pasos a tomar. La visión actual es que todo paciente, de acuerdo con el estadio de su enfermedad y su personalidad, tiene derecho a conocer su situación particular, aunque también tiene derecho a no conocerlo si así lo desea. Esto se traduce en un proceso de información gradual paso a paso, de manera que el paciente irá recibiendo parte de la información de forma comprensible y podrá hacer preguntas si desea conocer más detalles. La información a los familiares debe ir precedida siempre del consentimiento del paciente.

Es un mito decir que la edad y los problemas psiquiátricos van de la mano, como lo es también creer que no vale la pena realizar diagnósticos precisos porque 'ya nada se puede hacer en ningún sentido', existen diagnósticos erróneos y enfermedades tratables. Si la situación no es satisfactoria, los familiares deberán asesorarse acudiendo, por ejemplo, a un centro especializado en la enfermedad de Alzheimer, buscar direcciones de especialistas y conseguir información sobre aspectos legales, apoyo económico, etc.

Diagnóstico y medicación

El médico podría prescribir algún tipo de tratamiento. Es importante tener en cuenta que la demencia es una enfermedad progresiva. Los pacientes con demencia o enfermedad de Alzheimer no se recuperan, se trata de una enfermedad incurable, incluso aunque tomen medicación. Sin embargo, la medicación puede demorar el avance de la enfermedad. Asegúrese de que el médico le facilite información sobre el tratamiento y la medicación.

Si el médico prescribe tratamiento, asegúrese de que el paciente tome la medicación de acuerdo con la dosis prescrita y en el momento indicado. Si observa algún efecto secundario o cambios de conducta cuando su familiar inicie el tratamiento, coméntelo inmediatamente con su médico.